El 25 de mayo, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero calificó de «conjeturas disparatadas» los informes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional, que fueron enviados al juez José Luis Calama. En estos informes se menciona que el líder socialista estaría al frente de una «cúpula» de una supuesta red de influencia. Zapatero ha atribuido estas acusaciones a su apoyo al actual presidente Pedro Sánchez en la campaña electoral del 23 de julio.
Luis Arroyo, presidente del Ateneo de Madrid y exjefe de gabinete de los secretarios de Estado de Comunicación durante el mandato de Zapatero, actuó como portavoz del expresidente. En su intervención en el programa ‘Mañaneros 360’ de TVE, apuntó que Zapatero tiene «ganas» de defender su reputación en su comparecencia prevista para el 2 de junio en la Audiencia Nacional.
Arroyo expresó que el expresidente se siente «muy sorprendido» por las «suposiciones» que hay en el auto de imputación y ha cuestionado que se le considere «la cabeza» de una organización jerarquizada que supuestamente controlaba flujos financieros.
Según Arroyo, Zapatero atribuye estas acusaciones al «contexto político» de 2023, donde ha comenzado a defender al Gobierno de Sánchez de manera destacada, lo que ha resultado en ataques brutales que, a su juicio, dañan la reputación de un presidente que ha actuado de manera impecable.
El portavoz también afirmó que el auto se basa en dos informes de la UDEF que contienen «conjeturas completamente disparatadas», atribuyendo a Zapatero una «conducta delictiva muy grave». Respecto a la acusación de tráfico de influencias, Arroyo señaló que Zapatero ha trabajado en múltiples causas desde 2012, algunas remuneradas y otras no, y que su acceso a determinadas personas se debe a su experiencia como presidente del Gobierno durante siete años. Insistió en que sus actividades han sido «perfectamente legales» y debidamente declaradas a Hacienda.
